23 abril, 2023

Sant Jordi 2023

Este año hay dos por uno, el segundo de Princesita.

Sant Jordi I

Me quede desconcertado cuando el rey me dijo que era un gran estratega, que lo tenia todo siempre pensado, que mis actuaciones eran brillantes y certeras. Vale, acababa de salvar a su hija, y eso siempre gusta, pero a decir verdad la mayoría del tiempo yo sentía que no sabia lo que estaba haciendo. Por ejemplo, lo de la rosa, yo no pensaba traer nada de la batalla. Ya había rescatado a Princesa, no hacia falta traer además regalos, ¿no? Pero al regresar vi esa rosa tan extraña al borde del camino y la cogí para identificar luego que especie era. Por cierto, que la sangre era mía, que esas espinas son como cuchillos, pero la gente empezó a decir que si era sangre de dragón y tal y no iba a ser yo quien reconociera que me había pinchado tontamente con una espina de Rosa. Al Rey no le quise aclarar nada, pero intente sincerarme con Princesa, que era muy maja, y le dije que al final todo es cuestión de suerte. Si yo de hecho, ni sabia que aquí había un castillo tan grande, ni que lo asolase un dragón. Yo pasaba por ahí un poco por casualidad. Fue un error contárselo. Ahora parecía que lo que hacía no tenía ningún mérito y que yo era una simple marioneta en manos del destino. Fue Dragón el que me saco de mí desconcierto. Él sí que me entendía, me escucho atentamente y hasta me pidió que le enseñara la rosa a ver si él conocía esa especie tan pinchosa. Me dijo que veía en mí a un verdadero héroe precisamente porque soy un maestro de la improvisación. Me dijo que se notaba que estaba atento a todo con mis cinco sentidos, y no era de esos que se despistan tontamente y pierden la fuerza por la boca. Es cierto que no vine aquí a salvar a la princesa, pero vi el humo a lo lejos, las huellas de dragón, los gritos… No llegue justo a tiempo por casualidad. Sabia leer las pistas. Y la Rosa, bueno, sí, quizas la cogiera por casualidad, pero hay que estar atento para verla en primer lugar, y ser rápido de reflejos para ofrecérsela a Princesa en el momento justo. Solo un gran estratega sabe aprovechar lo que se le ofrece y jugar sus cartas para salvarse del peligro. Un momento, ¿y Dragón? ¡Si lo había dejado bien atado aquí mismo! Me quede desconcertado otra vez. Y entonces vi las espinas de rosa en el suelo con las que había cortado sus cuerdas, y a él volando a lo lejos. Dragón sí que lo tiene todo siempre pensado. 

Sant Jordi II

LOS DRAGONES NO EXISTEN

Son las princesas las que mueven esas horribles marionetas, son ellas quienes se encierran en el fondo de las cuevas y quienes hacen sufrir a todos sus familiares y a los que las rodean, pero…

¿porque? ¿porque se encierran, porque han de quemar la torre más alta del castillo, porque tanto lio? Sí, solo es por conquistar la cumbre del corazón de aquellos caballeros, o mejor dicho, del caballero, que lucha con todas sus fuerzas por salvarlas. El caballero que realmente lucha contra LOS DRAGONES que NO EXISTEN.

Violeta

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