23 abril, 2021

Sant Jordi 2021

Cuando me miró divertida y me dijo que éramos invencibles quise besarla. El amor te vuelve inmortal. O quizás sean las endorfinas, qué más da. Pero ella me dijo que no se refería a eso. Me dijo que había estado observando y se había dado cuenta de que no podíamos morir. Si caíamos del caballo, caíamos sobre unos arbustos mullidos, cuando atacaban los de Villarriba todas las flechas nos esquivaban, y si la peste negra asolaba las aldeas, jamás enfermábamos. No pude negar que teníamos suerte, pero de ahí a ser invencibles hay un trecho. Entonces me contó que había estado experimentando. Princesa siempre ha sido muy metódica. Me contó que puso la mano sobre el fuego y una racha de aire lo apagó. Tres veces. No pudo quemarse. Casi me convence de que somos los protagonistas de un cuento o algo así y que a pesar de tener las probabilidades en contra, somos invencibles. Me dio un poco de vértigo pensar que Dragón se dejaba ganar una y otra vez o que no era yo quien dirigía mi espada. Por eso acordamos hacer un trato. En el siguiente asalto, había de dejarme golpear por Dragón. Princesa estaba segura que Dragón fallaría en el último segundo y yo saldría indemne. Princesa está loca. Casi la creo, y por un segundo fallé una finta y me expuse un poco a propósito para ver qué hacía Dragón. El miedo invadió hasta el último músculo de mi cuerpo. Y no sé si tenía más miedo a que me golpeara o a que no lo hiciera. No lo hizo, pero para ser fieles a la realidad, la verdad es que justo en ese momento Dragón estaba distraído, pero vi claramente que si me despistaba otra vez, me mataría sin miramientos. Creo. El hecho es que yo no soy tan valiente como Princesa. Por eso desde entonces me sigo esforzando al máximo y lucho con todas mis fuerzas. Yo no vuelvo a arriesgarme para probar sus hipótesis. Porque no sé qué me daría más miedo, que tenga razón o que no la tenga. 

03 enero, 2021

Contrapoderes

La evolución es lenta pero inexorable, y a pesar de que la iglesia ha insistido contumazmente en que la evolución no existe, esta acabó triunfando. Lo irónico es que fue el propio desconocimiento de la teoría de la evolución lo que socavó los cimientos de la iglesia. Se empeñaron en elegir a los más devotos, y evitar su reproducción. Generación tras generación hicieron de sus mejores bazas monjas, curas, sacerdotes y cardenales célibes. La selección natural hizo el resto. Ahora ya no quedan casi devotos, porque los menos devotos, se reproducen más.

16 septiembre, 2020

cosas

Quizás no os sorprenda, pero mi padre tenia pinta de padre. Ya se que eso no significa nada, pero era el que conducía el coche, el que me quitaba el sillón bueno del sofa y el que siempre tenia una broma sin gracia para amenizar el día. No teníamos negocio familiar, pero la casualidad hizo que con 16 años lo acompañara a algunas reuniones. Y de repente, allí, ya no era mi padre. No puedo decir que caminara más recto, ni que sus bromas tuvieran más gracia, pero la gente lo escuchaba. Se movía con una agilidad ante cualquier situación que jamas vi en casa. Pero al volver al coche, ya volvía a ser mi padre. Me gustaba asistir a aquellas reuniones, y me maravillaba ver como hablaba, gestos que nunca usaba en casa, esa forma de escuchar que inspira confianza a la gente, creo que podría decir que tenia cierto orgullo de hijo. Luego me fui a la universidad, y no lo vi más fuera de la seguridad familiar, donde volvía a ser mi padre-clark-kent, y poco a poco me olvide de ese otro padre-superman que había visto en acción. Hasta el otro día, cuando tuve una reunión importante, y por un segundo deje de ser yo, y la gente me escuchaba, y sabia que gestos hacer, y a quien preguntar para que la reunión fluyera. Me pregunte de dónde habían salido esos superpoderes que no sabia que tenia, y de pronto pensé en mi padre-superman y comprendí que por algún misterio, debía de haber heredado esa capacidad de transformación. Así que la semana que viene tengo otra reunión importante y ya estoy buscando una excusa para llevarme a mi hija, por si acaso no fuese 100% hereditario. 

22 abril, 2020

Sant Jordi 2020

No me debería haber sorprendido que no estuviera ahí. Pero me pilló por sorpresa. Intenté controlar el temblor de mi brazo derecho que, totalmente exhausto, casi no tenía fuerzas para sujetar la espada y me sequé un hilo de sangre que manaba de mi frente y me nublaba la vista cada vez que mojaba el rabillo de mi ojo izquierdo. Pestañeé fuerte dos veces, me cambié la espada de mano y volví a mirar por todos los rincones. Pero no había nadie. La cueva estaba vacía. No había princesa. Y entonces lo entendí todo. 

Hay dos maneras de luchar. Yo mato dragones. Me visto de acero, grito bien fuerte y me bato con quien sea. A veces pierdo. Aun recuerdo aquel día en el colegio, cuando nos acusaron falsamente a Princesa y a mi de algo que no habíamos hecho y nos castigaron sin fiesta mayor del pueblo. Me indignó ver a Princesa sumisa, bajando la vista y pidiendo perdón. Yo grité, pataleé y casi me pego con todos. Esa noche yo la pasé encerrado bajo llave con un buen azote. Ella se escabulló por la cocina y bailó toda la noche. Hay dos maneras de luchar, pero solo una de vencer.  


Cuando pasó lo del dragón no pude soportar que Princesa se ofreciera voluntaria, que se pusiera una capa rosa y saliera hacia un destino cruel. Yo grité, pataleé y casi me pego con todos, pero al final me dejaron un caballo, y fui a matar al dragón. A veces me creo que gano. Pero Princesa no necesita ganar. Nunca tuvo intención de ofrecerse a dragón y seguramente ahora estará lejos de aquí. Como siempre, se habra salido con la suya evitando luchas inútiles. Yo no sé hacerlo. Me gustaría ir a buscarla, pero tampoco sé dónde está, y para mi siempre hay un dragon más grande en la siguiente colina que me llama. Y aunque matarlos no cambia nada, no puedo evitar ir a por él. 

29 septiembre, 2019

Dos cuentos al rededor del cambio climático


¿qué mano le corto?


Le llamo por lo de la mano, ¿ha decidido ya qué mano quiere que le cortemos? Debería pasar ya por la consulta lo antes posible. ¿Qué? No. Ya sabe que no puede retrasarlo, si lo sigue retrasando vamos a tener que cortar el brazo entero. Mire, no se ponga nervioso que esto no es culpa mía. Cuando vino por primera vez solo teníamos que cortar el dedo pequeño del pie, pero lo fue retrasando… Ya, ya sé que tenía un torneo de fútbol, y necesitaba los pies intactos, por eso le ofrecimos la opción de un dedo de la mano. Ya. Pero entonces justamente quería apuntarse a clases de guitarra, que esperáramos un poco más. Y ahora ¿qué? Que tiene un viaje apalabrado y que nos visita en cuanto vuelva. Sabe que para entonces habremos de cortar una extremidad entera, quizás dos, ¿verdad? ¿Sí? Seguro que se hace usted cargo del asunto. Bien, yo no puedo obligarle, pero sabe que ya no hay soluciones agradables, alargar la decisión solo empeorará las cosas. ¿Seguro que no quiere afrontar la realidad y elegir ya qué mano le cortamos? ¿oiga? ¿oiga? Vaya, parece que se ha cortado. 



Mis problemas con Mari Puri


Estoy rara con Mari Puri. No sé por qué pero ya no estamos a gusto cuando quedamos por ahí. Por ejemplo, debo reconocer que el otro día no la invité a aquella cenita que hicimos en casa con los Serrano. No sé por qué lo hice, porque luego la echamos de menos, pero bueno. Y que conste que yo pienso igual que ella, eh. Las dos hemos defendido siempre los mismos ideales, un mundo más justo, igualdad para las mujeres y claro, ser sostenibles. A mi no me importa hacerle un plato vegetariano cuando viene, no es por eso que no la invité. Además, ella no es de las típicas que te va restregando por la cara que si ya no come carne, que si va en bici al trabajo o que ya solo viaja por aquí cerca para no coger aviones. De hecho, esto último no lo sé seguro, pero sospecho que es por eso por lo que llevan tres años sin salir de España en Agosto. Siempre ha sido mi mejor amiga y lo compartimos todo, pero yo no puedo hacer todos los sacrificios que ella hace. Ella lo tiene más fácil, pero yo es que no saco tiempo ni para ir a comprar, como para tener que controlar de dónde vienen las cosas. Y mi Juanito, que casi no come fruta y lo único que devora son los mangos, y claro, tú ya me entiendes. Ya sé que debería, pero la culpa es de los supermercados, que es que todo viene envuelto en plástico. La verdad, es que cada vez que quedo con Mari Puri me paso una semana con un cargo de conciencia terrible, por eso creo que no me apetece quedar con ella. Con los Serrano en cambio no tengo que justificarme. Hasta quedo como la loca de la pradera con el huerto que he puesto en el balcón, con ellos. Insisto que Mari Puri nunca me ha echado el sermón, pero yo la veo tan comprometida, que no sé. Es una lástima, pero creo que este viernes tampoco la voy a llamar. Prefiero relajarme y no pensar en todo esto del cambio climático por un día, que la vida ya es suficientemente complicada.

23 abril, 2019

Sant Jordi 2019

Las estadísticas dicen que el 82% de enfrentamientos documentados dragon-caballero son favorables al dragon, independientemente de la causa inicial de la disputa. Esta cifra ha aumentado drásticamente en los últimos años, ya que hace tan solo 20 años la tasa de victorias era casi pareja con el 54% de victorias a favor del dragón. Sin embargo, 9 de cada 10 cuentos aun da por vencedor al caballero. ¿Cómo es esto posible? La hipótesis principal que barajamos para explicar esta discrepancia es que los caballeros vencedores cuentan su historia una media de 285 noches al año. Los caballeros que resultan perdedores, mueren devorados y jamas contarán su historia. Tanto los dragones vencedores como vencidos no saben hablar y por tanto no cuentan historias. El resultado de este sesgo del superviviente es que cada día más incautos caballeros se enfrentan a los anteriormente temidos dragones pensando que la probabilidad esta de su parte (9 a 1). En estas condiciones, la mayoría acuden al duelo confiados, con escaso entrenamiento y menos sentido común. La mayoría son devorados (82%). En contrapartida, la población de dragones nunca habia estado mejor alimentada y es bien sabido que un dragon sano y fuerte tiene más probabilidad de lucirse en la batalla. Esto ha desencadenado un efecto bola de nieve donde las victorias de dragones incrementan exponencialmente. Por todo esto, y con la intención de revertir las cifras anteriormente expuestas, la comunidad de princesas ha iniciado un lobby para publicar dos colecciones de cuentos, una serie documental y tres obras de teatro donde el caballero muera dignamente, pero con dolor. Al fin y al cabo, las guerras no siempre se ganan en el campo de batalla.

24 abril, 2018

San Jordi

Ya no se ponía nervioso. Tampoco era question de relajarse, pero después de tantos años haciendo lo mismo, uno se acostumbra. Y aunque cada año sea diferente, uno sabe que al final siempre sale bien. El escudo siempre para el golpe. El flanco derecho del dragon tarde o temprano queda expuesto. Pero no penséis que se hace monótono. Una aventura siempre es una aventura. Pero ahora es diferente. Hay menos excitación, es verdad, pero se disfruta más la elegancia de una finta bien hecha. Quizás con el tiempo se vive más en la forma que en el fondo. Pero todo evoluciona tan despacio que para el protagonista es imperceptible. Él sigue persiguiendo al dragon como cada año. O eso cree. Por que cada año es diferente, y esa es la clave. Encontrar la diversidad dentro de una unidad. Seguir viviendo sabiendo que cada día es igual, pero diferente. Y a veces, matar dragones.


05 mayo, 2017

Sant Jordi + 12

Princesa no se percato hasta al cabo de diez días. Fue la demora y no el hecho en sí lo que realmente la preocupo y eso la hizo sentir culpable. Pero claro, después de diez días enteros, con sus respectivas noches, como sacar el tema a relucir. En aquella época dragon casi no pasaba nunca por la ciudad. Quiso culparlo a él. Si se hubiera pasado por casa a matar algunas gallinas, o vaciar la despensa seguro que nadie se habría olvidado, pero el señorito dragón estaba muy cansado para bajar a verlos. Era su culpa. Solo que no era su culpa de verdad. Dragón no bajaba por que la valla electrificada que habían instalado lo tenia frito. Literalmente. Así que se pasaba los días buscando algún zorro que estuviera en las musarañas, o alguna musaraña que estuviera hecha unos zorros. La culpa tenia que ser entonces de SantJordi. SantJordi se dio cuenta de lo que estaba pasando el doceavo día y se sintió devastado. Sin embargo supo que podia haber sido mucho peor. Podia no haberse dado cuenta nunca. Se armo de valor, cogió su libretita azul y empezo a escribir un poema. El poema en sí era lo de menos, lo importante era el encontrarlo inesperadamente el día esperado, o en todo caso, doce días más tarde. Lo importante era la complicidad. Como cuando a cien metros de princesa, en una sala llena de gente, se cruzban las miradas fugazmente cuando alguien nombraba a dragón. La culpa quizás tampoco era de SantJordi. Y si os digo la verdad quien tuvo la culpa no es importante, lo importante es seguir siendo valiente, aunque sea 12 días tarde.