climb more work less (ultima escalada)

16 septiembre, 2020

cosas

Quizás no os sorprenda, pero mi padre tenia pinta de padre. Ya se que eso no significa nada, pero era el que conducía el coche, el que me quitaba el sillón bueno del sofa y el que siempre tenia una broma sin gracia para amenizar el día. No teníamos negocio familiar, pero la casualidad hizo que con 16 años lo acompañara a algunas reuniones. Y de repente, allí, ya no era mi padre. No puedo decir que caminara más recto, ni que sus bromas tuvieran más gracia, pero la gente lo escuchaba. Se movía con una agilidad ante cualquier situación que jamas vi en casa. Pero al volver al coche, ya volvía a ser mi padre. Me gustaba asistir a aquellas reuniones, y me maravillaba ver como hablaba, gestos que nunca usaba en casa, esa forma de escuchar que inspira confianza a la gente, creo que podría decir que tenia cierto orgullo de hijo. Luego me fui a la universidad, y no lo vi más fuera de la seguridad familiar, donde volvía a ser mi padre-clark-kent, y poco a poco me olvide de ese otro padre-superman que había visto en acción. Hasta el otro día, cuando tuve una reunión importante, y por un segundo deje de ser yo, y la gente me escuchaba, y sabia que gestos hacer, y a quien preguntar para que la reunión fluyera. Me pregunte de dónde habían salido esos superpoderes que no sabia que tenia, y de pronto pensé en mi padre-superman y comprendí que por algún misterio, debía de haber heredado esa capacidad de transformación. Así que la semana que viene tengo otra reunión importante y ya estoy buscando una excusa para llevarme a mi hija, por si acaso no fuese 100% hereditario. 

22 abril, 2020

Sant Jordi 2020

No me debería haber sorprendido que no estuviera ahí. Pero me pilló por sorpresa. Intenté controlar el temblor de mi brazo derecho que, totalmente exhausto, casi no tenía fuerzas para sujetar la espada y me sequé un hilo de sangre que manaba de mi frente y me nublaba la vista cada vez que mojaba el rabillo de mi ojo izquierdo. Pestañeé fuerte dos veces, me cambié la espada de mano y volví a mirar por todos los rincones. Pero no había nadie. La cueva estaba vacía. No había princesa. Y entonces lo entendí todo. 

Hay dos maneras de luchar. Yo mato dragones. Me visto de acero, grito bien fuerte y me bato con quien sea. A veces pierdo. Aun recuerdo aquel día en el colegio, cuando nos acusaron falsamente a Princesa y a mi de algo que no habíamos hecho y nos castigaron sin fiesta mayor del pueblo. Me indignó ver a Princesa sumisa, bajando la vista y pidiendo perdón. Yo grité, pataleé y casi me pego con todos. Esa noche yo la pasé encerrado bajo llave con un buen azote. Ella se escabulló por la cocina y bailó toda la noche. Hay dos maneras de luchar, pero solo una de vencer.  


Cuando pasó lo del dragón no pude soportar que Princesa se ofreciera voluntaria, que se pusiera una capa rosa y saliera hacia un destino cruel. Yo grité, pataleé y casi me pego con todos, pero al final me dejaron un caballo, y fui a matar al dragón. A veces me creo que gano. Pero Princesa no necesita ganar. Nunca tuvo intención de ofrecerse a dragón y seguramente ahora estará lejos de aquí. Como siempre, se habra salido con la suya evitando luchas inútiles. Yo no sé hacerlo. Me gustaría ir a buscarla, pero tampoco sé dónde está, y para mi siempre hay un dragon más grande en la siguiente colina que me llama. Y aunque matarlos no cambia nada, no puedo evitar ir a por él. 

29 septiembre, 2019

Dos cuentos al rededor del cambio climático


¿qué mano le corto?


Le llamo por lo de la mano, ¿ha decidido ya qué mano quiere que le cortemos? Debería pasar ya por la consulta lo antes posible. ¿Qué? No. Ya sabe que no puede retrasarlo, si lo sigue retrasando vamos a tener que cortar el brazo entero. Mire, no se ponga nervioso que esto no es culpa mía. Cuando vino por primera vez solo teníamos que cortar el dedo pequeño del pie, pero lo fue retrasando… Ya, ya sé que tenía un torneo de fútbol, y necesitaba los pies intactos, por eso le ofrecimos la opción de un dedo de la mano. Ya. Pero entonces justamente quería apuntarse a clases de guitarra, que esperáramos un poco más. Y ahora ¿qué? Que tiene un viaje apalabrado y que nos visita en cuanto vuelva. Sabe que para entonces habremos de cortar una extremidad entera, quizás dos, ¿verdad? ¿Sí? Seguro que se hace usted cargo del asunto. Bien, yo no puedo obligarle, pero sabe que ya no hay soluciones agradables, alargar la decisión solo empeorará las cosas. ¿Seguro que no quiere afrontar la realidad y elegir ya qué mano le cortamos? ¿oiga? ¿oiga? Vaya, parece que se ha cortado. 



Mis problemas con Mari Puri


Estoy rara con Mari Puri. No sé por qué pero ya no estamos a gusto cuando quedamos por ahí. Por ejemplo, debo reconocer que el otro día no la invité a aquella cenita que hicimos en casa con los Serrano. No sé por qué lo hice, porque luego la echamos de menos, pero bueno. Y que conste que yo pienso igual que ella, eh. Las dos hemos defendido siempre los mismos ideales, un mundo más justo, igualdad para las mujeres y claro, ser sostenibles. A mi no me importa hacerle un plato vegetariano cuando viene, no es por eso que no la invité. Además, ella no es de las típicas que te va restregando por la cara que si ya no come carne, que si va en bici al trabajo o que ya solo viaja por aquí cerca para no coger aviones. De hecho, esto último no lo sé seguro, pero sospecho que es por eso por lo que llevan tres años sin salir de España en Agosto. Siempre ha sido mi mejor amiga y lo compartimos todo, pero yo no puedo hacer todos los sacrificios que ella hace. Ella lo tiene más fácil, pero yo es que no saco tiempo ni para ir a comprar, como para tener que controlar de dónde vienen las cosas. Y mi Juanito, que casi no come fruta y lo único que devora son los mangos, y claro, tú ya me entiendes. Ya sé que debería, pero la culpa es de los supermercados, que es que todo viene envuelto en plástico. La verdad, es que cada vez que quedo con Mari Puri me paso una semana con un cargo de conciencia terrible, por eso creo que no me apetece quedar con ella. Con los Serrano en cambio no tengo que justificarme. Hasta quedo como la loca de la pradera con el huerto que he puesto en el balcón, con ellos. Insisto que Mari Puri nunca me ha echado el sermón, pero yo la veo tan comprometida, que no sé. Es una lástima, pero creo que este viernes tampoco la voy a llamar. Prefiero relajarme y no pensar en todo esto del cambio climático por un día, que la vida ya es suficientemente complicada.

23 abril, 2019

Sant Jordi 2019

Las estadísticas dicen que el 82% de enfrentamientos documentados dragon-caballero son favorables al dragon, independientemente de la causa inicial de la disputa. Esta cifra ha aumentado drásticamente en los últimos años, ya que hace tan solo 20 años la tasa de victorias era casi pareja con el 54% de victorias a favor del dragón. Sin embargo, 9 de cada 10 cuentos aun da por vencedor al caballero. ¿Cómo es esto posible? La hipótesis principal que barajamos para explicar esta discrepancia es que los caballeros vencedores cuentan su historia una media de 285 noches al año. Los caballeros que resultan perdedores, mueren devorados y jamas contarán su historia. Tanto los dragones vencedores como vencidos no saben hablar y por tanto no cuentan historias. El resultado de este sesgo del superviviente es que cada día más incautos caballeros se enfrentan a los anteriormente temidos dragones pensando que la probabilidad esta de su parte (9 a 1). En estas condiciones, la mayoría acuden al duelo confiados, con escaso entrenamiento y menos sentido común. La mayoría son devorados (82%). En contrapartida, la población de dragones nunca habia estado mejor alimentada y es bien sabido que un dragon sano y fuerte tiene más probabilidad de lucirse en la batalla. Esto ha desencadenado un efecto bola de nieve donde las victorias de dragones incrementan exponencialmente. Por todo esto, y con la intención de revertir las cifras anteriormente expuestas, la comunidad de princesas ha iniciado un lobby para publicar dos colecciones de cuentos, una serie documental y tres obras de teatro donde el caballero muera dignamente, pero con dolor. Al fin y al cabo, las guerras no siempre se ganan en el campo de batalla.

24 abril, 2018

San Jordi

Ya no se ponía nervioso. Tampoco era question de relajarse, pero después de tantos años haciendo lo mismo, uno se acostumbra. Y aunque cada año sea diferente, uno sabe que al final siempre sale bien. El escudo siempre para el golpe. El flanco derecho del dragon tarde o temprano queda expuesto. Pero no penséis que se hace monótono. Una aventura siempre es una aventura. Pero ahora es diferente. Hay menos excitación, es verdad, pero se disfruta más la elegancia de una finta bien hecha. Quizás con el tiempo se vive más en la forma que en el fondo. Pero todo evoluciona tan despacio que para el protagonista es imperceptible. Él sigue persiguiendo al dragon como cada año. O eso cree. Por que cada año es diferente, y esa es la clave. Encontrar la diversidad dentro de una unidad. Seguir viviendo sabiendo que cada día es igual, pero diferente. Y a veces, matar dragones.


05 mayo, 2017

Sant Jordi + 12

Princesa no se percato hasta al cabo de diez días. Fue la demora y no el hecho en sí lo que realmente la preocupo y eso la hizo sentir culpable. Pero claro, después de diez días enteros, con sus respectivas noches, como sacar el tema a relucir. En aquella época dragon casi no pasaba nunca por la ciudad. Quiso culparlo a él. Si se hubiera pasado por casa a matar algunas gallinas, o vaciar la despensa seguro que nadie se habría olvidado, pero el señorito dragón estaba muy cansado para bajar a verlos. Era su culpa. Solo que no era su culpa de verdad. Dragón no bajaba por que la valla electrificada que habían instalado lo tenia frito. Literalmente. Así que se pasaba los días buscando algún zorro que estuviera en las musarañas, o alguna musaraña que estuviera hecha unos zorros. La culpa tenia que ser entonces de SantJordi. SantJordi se dio cuenta de lo que estaba pasando el doceavo día y se sintió devastado. Sin embargo supo que podia haber sido mucho peor. Podia no haberse dado cuenta nunca. Se armo de valor, cogió su libretita azul y empezo a escribir un poema. El poema en sí era lo de menos, lo importante era el encontrarlo inesperadamente el día esperado, o en todo caso, doce días más tarde. Lo importante era la complicidad. Como cuando a cien metros de princesa, en una sala llena de gente, se cruzban las miradas fugazmente cuando alguien nombraba a dragón. La culpa quizás tampoco era de SantJordi. Y si os digo la verdad quien tuvo la culpa no es importante, lo importante es seguir siendo valiente, aunque sea 12 días tarde.

02 mayo, 2016

Sant Jordi 2016

La literatura salva vidas. Princesa se despertó con el ruido sordo de una cerradura abriéndose. Se levantó instintivamente y se dirigió hacia el pasillo. Se sintió vulnerable sola en la penumbra, así que reculó y agarró el volumen de Guerra y Paz que descansaba en la mesilla de noche y lo apretó contra su pecho. La literatura reconforta. No le dio tiempo a mucho más. Dragon entro tambaleándose por la puerta de la habitación. Princesa descargó toda la fuerza de Tolstoi sobre él y eso fue todo. La literatura es poderosa. Princesa volvió a la cama dando gracias por no haber estado leyendo a Monterroso aquella noche. Sant Jordi se removió bajo la manta entre sueños ajeno a todo. Cuando se despertó, el cuerpo del dragón todavía estaba allí. La literatura es caprichosa. 

13 septiembre, 2015

El motor del mundo

Hay un momento en cada revolución en que todo parece posible. En que la gente saborea la victoria, en que se avanza a pasos de gigante, en que se hacen planes infinitos, en que se sabe que todo cambiará, que seremos mejores, más guapos y más libres. Hay momentos en que la gente te sonríe por la calle, los niños juegan por las aceras y hay besos por las noches. Y yo no puedo decírselo. Aunque sepa que es solo un momento, casi me contagio y salgo con ellos a gritar. Pero yo soy más viejo, yo sé que después de esto se gana o se pierde, y la realidad te coge por sorpresa. Hay cambios, seguro, pero al final no acabamos siendo mucho mejores, seguimos igual de feos y ponemos otra vez la tele por la noche. Yo ya no creo en la revolución. A mi me gusta más hacer la evolución, donde se construye para mejorar lo que ya tenemos. Pero a la evolución le falta la euforia que a esta revolución le sobra. La evolución es condenadamente lenta, tanto, que parece que no llegue, y nadie acaba trabajando de verdad para ella. Pero podría avanzar firme y segura, sin destruir más de lo necesario. Nadie cree en la evolución, pero pasa. Todos creen en la revolución, pero al final todo sigue igual. Oigo los pitidos en la calle desde mi balcón, y ya no hay marcha atrás, quizás esta sea la buena. Hay que dejar que la alegría triunfe hoy. Voy a bajar a celebrarlo ahora. Mañana ya seguiré trabajando para que triunfe la evolución silenciosa, para cuando esta revolución ya sea caduca.

23 abril, 2015

Sant Jordi 2015

Y como iba a saber yo que lo importante no era el resultado, sino los medios. No puedo entenderlo! No esta Princesa sana y salva en el castillo? No esta el pueblo seguro y protegido de los ataques de Dragón? Pues eso. Si todo el mundo esta contento y calentito en sus casas, por que yo estoy aquí fuera, con el aguacero que cae, y con el calor de mi caballo como única estufa. Si hasta traje una rosa! Ya se, ya se que no brotó de la sangre de Dragón, pero al fin y al cabo es una rosa. Y lo de no conquistar a Princesa puedo sobrellevarlo, que ya se que llevar la nariz rota no vende tanto como una cicatriz en el pecho, pero lo peor es que encima los otros caballeros andantes me tratarán de cobarde. Y como les explico yo que no es por cobardía, que si hay que ir se va. Si en situaciones más peligrosas me he visto y jamas di un paso atrás. Pero cuando no hace falta, es tontería. Mi rescate esta vez ha sido mucho más efectivo y seguro, la verdad, pero se ve que luce más lo de la lanza y el escudo que ser resolutivo. En fin, que lección aprendida. Me he quedado con el "Muchas gracias, el pueblo te esta agradecido" y una palmadita en el hombreo. Para la próxima me ajustare al canon actual de caballero andante y me dejare de nuevas tecnologías. A ver si así Princesa me invita al menos a una cervecita.


23 abril, 2014

Sant Jordi raro


La vida es rara. Eso estaba pensando Santjordi segundos antes de enfrentarse al dragon. Luego no hubo más tiempo para pensar. Fintar, golpear y rodar por el suelo, levantarse, fintar y rodar otra vez, no descuidar los flancos, la espada siempre por debajo del escudo, acordarse de respirar. Entonces llega un olor a carne quemada y un dolor agudo que mejor ignorar. Cargar y volver a cargar y clavar la hoja de la espada bien dentro. Y finalmente silencio. Lentamente le va volviendo un ardor en el costado izquierdo y el brazo derecho esta terriblemente cansado, pero sigue removiendo mecánicamente la espada clavada en el pecho del dragon. Santjordi apoyando la cabeza en el escudo, a su vez apoyado en la barriga del dragon, recupera el hilo de sus pensamientos. Efectivamente, la vida es rara. Que diablos hacia el aquí, sucio y pegajoso de sangre, que sentido tenia todo esto? Recordó que de niño le gustaba escribir cosas. Quizás hoy podría haber sido un escritor famoso, viviendo apaciblemente en una buhardilla de una floreciente ciudad. Tal vez era hora de dejar lo de caballero andante y no se, quizás retirarse a meditar a algún convento, o plantar patatas, o hacerse panadero. Pero a lo mejor da igual a que dedicarse. La vida es rara igual para los panaderos. Tendría que pensar más tranquilamente sobre lo que hacer con la vida, en por que hacemos lo que hacemos. De repente se oyeron ruidos y gente dando vítores, y esa princesa mirándolo zalamera, y sí, la vida, por rara que sea, se entrometió en sus pensamientos, y ya no tuvo tiempo más que de dar apretones de manos, recibir alabanzas y un beso de Princesa que pensó que era algo más que protocolario. Pasaron los años, y de vez en cuando Santjordi aun piensa que la vida es rara, pero entre entrenar sus estocadas certeras, perseguir dragones por la comarca, y mantener arreglado el jardín de rosas de Princesa, no le queda tiempo para preguntas difíciles. Además,  a veces piensa que a lo mejor ir matando dragones por ahi no es tan raro, y lo raro de verdad es ser panadero, o escritor.